Cuando una sesión termina con la pequeña Águeda cantando “La mujer de Verde” de Izal, pues yo ya… me doy por super contenta. Esta fue una sesión de esas que siento… ¡gracias por poder hacer este trabajo!
No era la primera vez que hacía fotos a esta familia, me gusta repetir, la verdad, esa confianza ya ganada y predisposición a jugar, lo son todo para que una sesión sea real. Y de eso se trata la fotografía, de capturar cada realidad.

































